Este año la IAF siguió impulsando el desarrollo de base eficaz, incluso durante una crisis sanitaria y económica global. Cuando la pandemia de COVID-19 azotó a Latinoamérica y el Caribe, las comunidades que ya eran vulnerables enfrentaron un mayor nivel de inseguridad alimentaria, pérdida de ingresos, riesgos sanitarios y violencia de género. Adaptamos rápidamente nuestros procesos de donaciones para apoyar una respuesta ágil a nivel de comunidad. Los donatarios de la IAF se unieron a la primera línea, ayudando a las personas a sobrevivir mediante la distribución de alimentos y equipo de protección personal, invirtiendo en la recuperación económica y apoyando la resiliencia ambiental y económica a largo plazo en toda la región.

Además de responder a la COVID-19, la IAF se asoció con donatarios para abordar otros problemas hemisféricos apremiantes: ofrecer alternativas a la migración irregular, promover el empoderamiento económico de las mujeres, defender los derechos humanos y fortalecer las organizaciones de la sociedad civil incipientes. También expandimos nuestro apoyo a los venezolanos desplazados, financiando a organizaciones locales que trabajan con esa población en Argentina, Chile y Trinidad y Tobago. En total, asignamos casi USD 30 millones en fondos de donaciones a 198 organizaciones de base, aumentando así nuestra cartera activa total a USD 98.5 millones en 26 países.

Dado que la región enfrenta la peor recesión en 100 años, nuestras nuevas alianzas con el sector privado colocan a la IAF en una buena posición para ampliar nuestro alcance. Una nueva colaboración con Danone Argentina y el Fondo Danone para el Ecosistema mejorará las condiciones de vida de 4,500 recicladores en Argentina. Nuestra competencia InnovAction Challenge con Young Americas Business Trust financiará y ampliará las innovaciones empresariales propuestas por jóvenes emprendedores para abordar los efectos de la COVID-19 sobre la salud, la seguridad y la economía. También hemos ampliado nuestros programas de resiliencia ante desastres en las pequeñas naciones insulares del sur y este del Caribe, por medio de una iniciativa conjunta con USAID. Y, con la Universidad de Columbia Británica, seguiremos mejorando la seguridad alimentaria de las comunidades agrícolas de la región.

Nos enorgullece todo lo que hemos logrado en 2020 y nos alienta el reconocimiento que ha recibido nuestro trabajo. Nuestra prolongada alianza para la filantropía comunitaria con la Fundación Charles Stewart Mott fue seleccionada como una de las cinco finalistas del Premio P3 Impact 2020 de Concordia. El Congreso subrayó su confianza en nuestra estrategia al otorgar a la IAF su mayor asignación presupuestaria en décadas recientes. Y los comités de la Cámara de Representantes y el Senado aprobaron resoluciones bipartidistas en conmemoración de nuestro aniversario 50. La resolución del Senado señala que el “apoyo a los esfuerzos dirigidos por la comunidad” de la IAF ha “avanzado los intereses nacionales de Estados Unidos y promovido los valores democráticos en todo el hemisferio occidental”.

La pandemia de COVID-19 afectó a nuestro trabajo en 2020 y puso a prueba nuestra capacidad de respuesta como aliados y la resiliencia de nuestros donatarios. Ante las adversidades y la incertidumbre, nos alienta que los valores que han sustentado a la IAF durante 50 años —soluciones locales, alianzas, flexibilidad e innovación—siguen firmes. Al trazar nuestro rumbo en los próximos 50 años, lo hacemos con un compromiso inquebrantable con nuestra visión fundamental: que las comunidades son quienes mejor saben cómo solucionar sus propios retos. El espíritu incansable de las organizaciones comunitarias, los líderes de base y los emprendedores locales inspira nuestro trabajo y nuestro apoyo.