Los problemas abrumadores que enfrenta América Latina y el Caribe exigen esfuerzos concertados para responder al momento. La pandemia en curso ha causado devastación económica y ha exacerbado en toda la región la inseguridad alimentaria, el retroceso democrático, la violencia crónica, el deterioro ambiental y el desplazamiento. Sin embargo, los éxitos comunitarios impulsados por nuestros donatarios nos inspiran a diario mientras apoyamos su trabajo en la primera línea de estas crisis que empeoran la situación.

A medida que los desafíos de la región han crecido, nos hemos esforzado por ayudar a las comunidades marginadas a satisfacer más de sus necesidades. En 2021, otorgamos US$30.3 millones en nuevos fondos de donaciones, el nivel más alto de nuestra historia, en miles de comunidades. Nuestra cartera activa total ahora comprende casi 400 donaciones, lo que representa una inversión total de unos US$279 millones en 27 países. Estas inversiones fueron posibles gracias a la confianza bipartidista en la capacidad de la IAF para abordar las prioridades estratégicas a nivel comunitario, permitiendo un nivel récord de apropiación del Congreso de los Estados Unidos. Las alianzas y los donantes también amplían nuestro impacto, como nuestra nueva alianza con la Fundación Laudes para aumentar el acceso de los agricultores brasileños a los alimentos y a los mercados.

Nuestros donatarios demuestran constantemente por qué invertimos en la resiliencia comunitaria para abordar los desastres que provocan la desesperación y la migración en la región. Un tercio de todos los donatarios de la IAF, ya devastados por la pandemia, perdieron: cosechas, edificios, electricidad y agua potable en dos huracanes consecutivos de categoría 4, Eta e Iota, en noviembre de 2020. Los agricultores obtuvieron resultados por encima del promedio en las primeras cosechas gracias a las técnicas de agricultura sostenible de los donatarios de la IAF, resistieron la pérdida de cultivos y tuvieron comida para compartir y vender a los vecinos. Lo vemos repetidamente. Hace solo un par de meses, los donatarios activaron su red de organizaciones locales para llevar ayuda de emergencia a miles de haitianos después del terremoto de magnitud 7,2.

En Centroamérica, la IAF está invirtiendo y movilizando un total de US$102 millones para proyectos liderados por la comunidad que abordan las múltiples y superpuestas causas fundamentalesde la migración irregular en casi 2.700 comunidades en zonas de emigración. También continuamos facilitando el aprendizaje mutuo entre los donatarios a través de nuestra iniciativa regional para apoyar la integración de migrantes y refugiados venezolanos, que se extendió a dos nuevos países: Costa Rica y Uruguay. Finalmente, nuestro Desafío InnovAction en asociación con Young Americas Business Trust y la Secretaría de Cumbres de las Américas resultó que su competencia de innovación fuera la más inclusiva hasta la fecha. InnovAction estimuló propuestas de pequeñas empresas diseñadas para estimular la recuperación del COVID-19 de 1.300 jóvenes emprendedores en 32 países.

En la víspera de su partida, antes de asumir nuevos desafíos en nombre del gobierno de EE. UU. en el año fiscal 2022, la presidenta y directora ejecutiva, Paloma Adams-Allen, comentó: «Ha sido el honor de mi vida dirigir la IAF. Estoy inmensamente orgullosa de lo que la agencia logró en estos últimos cuatro años, lo cual fue posible gracias al trabajo incansable de un equipo comprometido de personas talentosas, creativas y tenaces que sin duda continuarán haciendo grandes cosas». La IAF estará eternamente agradecida por el liderazgo de Paloma y le desea un éxito duradero en su nuevo cargo. Gracias a Paloma, la IAF está preparada para ponerse a la altura de las circunstancias y ayudar a América Latina y el Caribe a reconstruirse.

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