“El huracán Mitch causó mucha tristeza en nuestros hogares. Muchas familias no tenían comida, la gente estaba enferma, algunos estaban de luto por la pérdida de sus seres queridos. Pero más allá de la crisis, también movió los corazones y confirmó que, con la solidaridad y la unidad entre las familias y las comunidades, podríamos avanzar con optimismo. Este evento también nos hizo reflexionar sobre el daño que causamos a la naturaleza y cómo hoy deberíamos valorar, y valoramos cada vez más, nuestro ambiente. Hacemos esto al proteger los bosques y nuestro suministro de agua y asegurar nuestros medios de vida a través de la agroforestería y la agricultura responsable”.

Jaime Hernández, director, Fundación en Acción Comunitaria de Honduras, Sulaco, Yoro

“En Victoria, Yoro, perdimos una comunidad ubicada a 60 pies del río Tepemechín. Afortunadamente, nadie murió. Los miembros de la comunidad y otros aprendieron de esa experiencia: nadie reconstruyó cerca de los ríos, mucho menos en las laderas o lugares que son vulnerables a los deslizamientos de tierra.

“Antes de Mitch, 90 por ciento de los agricultores en Victoria, Yoro, no usaban fertilizantes químicos. Cultivábamos variedades de café que fueron diseñadas para condiciones naturales con buena calidad de suelo. Debido a que Mitch limpió el suelo rico, estas variedades de café ya no eran viables. Con la esperanza de abordar la crisis alimentaria que produjo Mitch, los programas externos introdujeron variedades híbridas. Por una parte, los agricultores se estaban adaptando al nuevo entorno, pero por otra, dependían de la compra de las variedades híbridas, lo que les dejaba poco margen de ganancia. Los ganadores fueron los dueños de las tiendas que vendieron las nuevas variedades a los agricultores ahora dependientes.

“Creemos que nuestra organización orienta a los productores a aprender de los errores del pasado. Antes era común talar bosques y cultivar en las laderas. Ahora acumulamos material orgánico en las fincas de café para prevenir futuros deslizamientos de tierra”.

– Nelson Martínez, técnico de café, Cooperativa de Servicios Agropecuarios 25 de Julio, Victoria, Yoro

“Escuchamos sobre las innumerables pérdidas de organizaciones, familias y personas. Nuestra organización, Centro de Desarrollo Humano (CDH), perdió todo el contenido de nuestra oficina regional en el sur de Honduras. Una persona de nuestra organización perdió un rancho de ganado que empleaba a varias personas locales. Mitch destruyó un negocio familiar de otra persona. Muchas familias no pudieron recuperarse de las pérdidas y se vieron obligadas a encontrar otro medio de vida”.

– Adelina Vásquez López, directora ejecutiva, Centro de Desarrollo Humano

“Aunque nuestra organización no existía en la época de Mitch, las comunidades en las que trabajamos lo vivieron e incluso fueron testigos del cambio en el curso del río Cangrejal. Hoy, estamos trabajando en planes de emergencia para tres áreas en la costa norte que se vieron gravemente afectadas a causa de Mitch”.

– Gerardo Yanes, La Asociación Pro Comunidades Turísticas de Honduras

“Recuerdo que había muy poca advertencia sobre Mitch. Ahora tenemos un sistema de alerta temprana, pero en aquel entonces no lo teníamos. El viento aullaba, era ensordecedor. Las lluvias inundaron todo el país y destruyeron casi toda la infraestructura del mismo. Inmediatamente después, hubo un olor a muerte. Todos en la capital llevaban máscaras. De las casi doce autopistas para entrar y salir de la capital, solo quedaba una después de Mitch, irónicamente la más antigua, construida hace muchos años. Así todo el país quedó aislado. Había helicópteros por todas partes transportando comida y otros elementos. Unos pocos días después de Mitch, el popular alcalde de Tegucigalpa estaba viendo la devastación cuando su helicóptero se estrelló y él junto con otras personas de alto nivel murieron. Como si Mitch no fuera lo suficientemente malo, ahora la persona que había encarnado nuestra poca esperanza restante había perecido. Fue trágico. Pero el gobierno llamó a todos a la acción: durante seis meses se les pidió a todos que trabajaran en la ayuda inmediata del desastre.