Isabel Varela se unió al equipo de la IAF en diciembre de 2021.  

¿Qué hace una asesora de diversidad, equidad, inclusión y accesibilidad (DEIA, por sus siglas en inglés) en la IAF?

Al principio, me enfoqué en apoyar el trabajo de la agencia en responder a los decretos enfocados específicamente en diversidad, equidad, inclusión y accesibilidad (DEIA). Se me pidió principalmente ayudar a diseñar el Plan Estratégico de DEIA de la IAF y a apoyar el trabajo que ya estaba en marcha o que acababa de empezar, pero incorporando mi visión y experiencia en el espacio de DEIA.

Ahora que hemos elaborado estos planes estratégicos, he cambiado mi enfoque hacia la implementación de nuestros compromisos, utilizando esos documentos como hojas de ruta.

Al mismo tiempo, en una agencia pequeña, he participado en muchas otras actividades que me hacen feliz por permitirme aprender más sobre el trabajo de la agencia. He colaborado entrevistando a nuevos empleados. También trabajé con la Oficina de Programas de la IAF como invitada a un grupo que estudió propuestas de donaciones de grupos indígenas de Brasil. Mi primer idioma es el portugués, entonces me pareció muy interesante conocer de primera mano el trabajo que hace la agencia con las comunidades marginadas de Brasil.

Estas actividades contribuyen a mi trabajo de apoyo a la agencia al crear un entorno acogedor que valora a los empleados y que apoya la igualdad de oportunidades de empleo para las personas que reflejan la sociedad estadounidense. Para explicar más acerca de mi trabajo, me estoy esforzando por conocer y comprender la cultura de la IAF a través de datos cuantitativos y cualitativos, para así poder saber en qué áreas enfocarme en términos de actividades de DEIA.

¿Cómo sería un día normal para usted como asesora de DEIA? 

En particular, disfruto mis «recorridos de escucha (visitas con objetivo de escuchar)», las conversaciones que tengo con personas de diferentes departamentos de la organización y que me ayudan a comprender las diferentes perspectivas de las funciones y de los empleados de IAF. Espero poder hablar con todos. Gran parte de mi tiempo paso analizando y respondiendo a las diversas tareas y prioridades que llegan a mi escritorio. Este trabajo ocupa estar siempre adaptándose a los cambios de personal y a los eventos y dinámicas externas que requieren respuesta de las organizaciones.  

Ha sido un proceso de aprendizaje, dado que nunca antes había trabajado para el gobierno de los Estados Unidos. Eso trae una perspectiva algo distinta al trabajo que estaba acostumbrada a hacer en el sector privado.

The four members of the Office of General Counsel pose for a photo at the IAF office.

Foto: Isabel con colegas de la Oficina del Asesor Jurídico, abril de 2022.

¿Qué hacía antes de trabajar en la IAF?

Los últimos ocho años he estado inmersa en el mundo de la diversidad y la inclusión. Trabajé para una empresa de servicios profesionales con sede en Silver Spring, Maryland. Colaboramos con todo tipo de organizaciones, incluyendo empresas Fortune 100, en diferentes industrias, del sector público y privado, para apoyarlas a lograr sus objetivos de DEIA. Trabajamos con organizaciones que estaban en las primeras etapas de este trabajo y otras que estaban en un nivel muy sofisticado, así que lo he visto todo. 

Antes de eso, tuve el privilegio de trabajar durante seis años en la misión diplomática de mi país de origen, Cabo Verde, como asistente especial del embajador. Pasé mucho tiempo en Capitol Hill reuniéndome con diputados y senadores estadounidenses que representaban a grandes comunidades de caboverdianos, como por ejemplo, en Massachusetts, Rhode Island y el sur de California. Trabajé con ellos para satisfacer las necesidades de esas comunidades. También trabajé mucho con Millennium Challenge Corporation ya que Cabo Verde fue uno de los primeros países que recibieron un pacto para apoyar su desarrollo económico. Dado que el cuerpo diplomático era muy pequeño, tuve acceso a trabajar con el Banco Mundial, los grupos de expertos y las agencias multilaterales. Fue una gran oportunidad de aprendizaje y crecimiento.

Siempre me ha interesado el desarrollo internacional, por eso busco trabajar con organizaciones que tengan esa misión. Trabajé para una organización que apoya a fundaciones comunitarias en todo Canadá. Fue interesante ver cómo trabajaban las comunidades y sus iniciativas. Antes de eso, trabajé en la sede de UPS (United Parcel Service, servicio de envíos) en California como enlace de servicios al cliente. 

En un momento me pregunté si ser generalista era una fortaleza, pero ahora diría que sí, lo es. Como generalista expuesta a diferentes entornos y disciplinas, debes adaptarte rápidamente y ser ágil para poder comprender, asumir diferentes roles y aun así contribuir de manera sólida y positiva. Con el tiempo, me he sentido más cómoda aceptando roles en los que me siento presionada y que están fuera de mi zona de confort. 

¿Qué le podría sorprender a alguien sobre su área de trabajo?

Como asesores de DEIA, no lo sabemos todo y seguimos aprendiendo mientras tratamos de guiar a otros. Siempre tengo momentos de sorpresa, como en «pensé que era bastante consciente de lo que ahora veo que es un punto ciego». Seguimos aprendiendo sobre nosotros mismos. Este es el tipo de trabajo que te empuja a ser autorreflexivo, constantemente.

Cuando no está en el trabajo, ¿qué está haciendo?

Si pudiera elegir, viajaría todos los días y trabajaría desde todas partes del mundo. Me gusta experimentar lugares nuevos y desconocidos y estar expuesta a otros estilos de vida. Soy muy buena para seguir en contacto con personas que he conocido en diferentes lugares: Egipto, Francia, Uganda, Brasil, Canadá, Argentina. Sigo en contacto con estimados amigos que conozco desde que tenía 12 años, en Portugal, donde crecí. 

Recientemente descubrí mi amor por las plantas y la jardinería. Estoy fascinada con la resiliencia de las plantas y cómo se renuevan. También descubrí que amo los perros. Tengo dos perros que fueron rescatados y los adoro. Me ponen contenta todos los días.

Soy muy unida a mi hija de 15 años y a mi esposo, por supuesto, así