La costa del Pacífico de Colombia es más conocida por la violencia que sufrió durante el prolongado conflicto armado del país. Pero un grupo de mujeres afrocolombianas están encabezando una iniciativa para replantear esa historia, atrayendo a turistas a las riquezas culturales y naturales de la región. La costa tiene hermosas playas y una vasta red de ríos, frondosos bosques tropicales llenos de vida silvestre y culturas locales diversas cuyos brillantes festivales y energética música de chirimía encantan a los visitantes. Los planes de desarrollo regional que emergieron del acuerdo de paz han abierto un espacio para que estas mujeres reimaginen su región. 

Nuestra socia donataria, la Asociación Vamos Mujeres de San Francisco de Ichó (Vamos Mujeres), está colaborando con el consejo comunitario local dirigiendo una iniciativa de turismo comunitario que simultáneamente generará ingresos y protegerá el medio ambiente. Al trabajar en conjunto, planean mejorar la economía de todo el pueblo de San Francisco de Ichó y las comunidades vecinas, creando empleos para guías fluviales, cocineros, meseros, conductores de autobuses, propietarios de casas de huéspedes y limpiadores. También ofrecen incentivos económicos para que todos cuiden de los bosques y ríos que los rodean. 

Generación de un plan de turismo comunitario que beneficie a más personas

A young Afro-Colombian proudly holds up locally-made honey and flour.

Vamos Mujeres inició su donación de la IAF a fines de 2019, justo antes de que la pandemia de COVID-19 detuviera los viajes internacionales y dificultara las reuniones comunitarias para promover el proyecto. Aún así, durante su primer año la organización ha logrado usar un proceso participativo a nivel de comunidad para elaborar un plan de desarrollo del turismo comunitario, que incluye la construcción de un centro de servicio al visitante y una propuesta de reglamentación para restaurantes y alojamiento. Vamos Mujeres también está tratando de conseguir la participación de las comunidades indígenas Embera-Wounaan y mestizas circundantes en su plan de desarrollo turístico. 

Vamos Mujeres evaluó el estado actual del turismo en Ichó: cuántas familias participaban, cuántos ingresos generaban, y qué servicios ofrecían. La evaluación reveló que muchas familias de Ichó tienen experiencia en la prestación de servicios, pero aún no han capitalizado su potencial a través de la coordinación. También hizo que los miembros de la comunidad reconocieran la riqueza de los recursos culturales y naturales que pueden compartir, como la diversidad de plantas y aves de la selva, olas para surfear y observar ballenas, y deliciosos platillos costeros rebosantes de los sabores del coco y el pescado fresco. Como dijo la representante de Vamos Mujeres, la Sra. Benilda: «Hemos aprendido a ver lo que teníamos en la comunidad. No sabíamos lo que teníamos, o si lo sabíamos actuamos como si no existiera. [Durante este proceso] nos dimos cuenta de que somos ricos».

Gracias a los conocimientos y la sabiduría de los ancianos de la comunidad, está aprendió más sobre su territorio. Lucía, integrante del consejo comunitario y de Vamos Mujeres, recuerda:

«Hicimos un mapa del río. Somos gente de la comunidad y no sabíamos en dónde comienza el río, y todos sus puntos. Gracias a eso aprendimos más sobre nuestra comunidad. También aprendimos a apreciar puntos importantes de la comunidad, como los cementerios y la casa de reunión. Eso nos permitió amar lo que tenemos y tomar posesión de esos espacios».