Un miembro de nuestro donatario Ashanti Perú presentó este ensayo después de participar en un taller de comunicaciones dirigido por otro de nuestros donatarios, FICE (Fortalecimiento Institucional en Comunicaciones Estratégicas). FICE es un programa de desarrollo de capacidades dirigido por Minga Perú en colaboración con la Fundación Interamericana. Con un enfoque innovador, FICE busca responder a la pregunta: ¿Qué pasaría si las organizaciones de la sociedad civil en América Latina tuvieran acceso a capacitación y entrenamiento a largo plazo en comunicaciones estratégicas adaptadas para satisfacer sus necesidades y elevar sus voces auténticas?

Hasta que los leones tengan sus propios historiadores,
las historias de cacería seguirán glorificando al cazador

—Proverbio Africano

Me descubrí afrodescendiente a los 21 años de edad, antes de ello no me reconocía como parte de alguna cultura en particular, mucho menos me pensaba como mujer negra, es más, constantemente buscaba ser más “blanca” para así sentirme aceptada por mi círculo de amistad y eliminar con ello todos los episodios tristes de mi memoria, ocasionados por mi color de piel.

El proceso de auto-reconocimiento y aceptación fue casi mágico, recuerdo que conversaba con unas amistades, me contaban sus experiencias y creo que mis ojos se iluminaban pues sentí que finalmente era entendida, que existían otras personas como yo, que pasaron por lo mismo y que me aceptan como soy.

Esto se generó con Ashanti Perú. La organización que me abrió las puertas al conocimiento y a mi activismo. Aseguro que las personas que me conocen, siempre me vieron como una joven promedio, a veces callada, a veces con aires intelectuales, pero generalmente como una persona que pasaba desapercibida, como una joven que no le interesaba destacar. Hasta que descubrí la fuerza y potencia de mi voz. Ashanti Perú me mostró que era posible hablar, comunicar la opinión y hacerme respetar. La organización creó un espacio de fortalecimiento y de esa forma potencié todas mis habilidades creídas inexistentes.

Cuando pensé que ya estaba preparada para el mundo, es cuando llegó a nuestra organización la propuesta para unos talleres del Programa Fortalecimiento Institucional en Comunicación Estratégica (FICE) generado por Minga Perú en alianza con la Fundación Interamericana. ¿Qué más podría aprender? me preguntaba ingenuamente.

FICE nos ofrecía instrucción con el propósito de mejorar nuestras comunicaciones externas, como organización y como líderes afrodescendientes. Inicialmente, como una organización de jóvenes afrodescendientes, teníamos la necesidad de mostrarnos de forma técnica, formal o académica y muchas veces complicada. Ya que necesitábamos crear una imagen con la cual nos pudiéramos proyectar como jóvenes responsables y con conocimientos en lo que hacemos. Es en ésto donde tuvimos las mayores enseñanzas por parte de FICE.

Estábamos acostumbrados a decir, “somos una organización que lucha en contra del racismo y discriminación”, con las enseñanzas de Minga cambiamos a “somos la única organización de jóvenes afroperuanos que trabajan por el fortalecimiento de la identidad y liderazgo afroperuano”. Aprendimos a formular las frases desde lo positivo, hablar de forma directa y sencilla, enviar el mensaje exacto, con potencia y seguridad. Nos ha tomado tiempo, pero con el respaldo y asesoría constante del equipo de Minga, hemos podido construir nuestra identidad institucional.

Personalmente lo aprendido con el FICE me abrió las puertas a una nueva percepción sobre mi activismo como mujer joven y líder afroperuana. Aprendí a potenciar mi voz, heredada de mis ancestros, resistencia que no debe perderse. Una voz y fuerza interna que debo mostrar y con ella llamar a nuestras hermanas y hermanos alrededor del mundo.

Me di cuenta que tengo una misión mayor, que esta historia ya no es más sobre mí. Es la historia de mis hermanas y amigas afroperuanas, es una historia sobre mi comunidad afrodescendiente, sobre mis abuelas y bisabuelas, sobre mi tatarabuela que con total seguridad fue esclava. También es, sobre nuestras futuras hijas que experimentarán una sociedad diferente pero racista. En este proceso me descubrí en esencia como una herramienta que brinda sus energías y días a una lucha de gran magnitud.

Ahora con una mayor seguridad levanto mi voz para decir que ¡Soy Angie Campos, orgullosamente afrodescendiente!

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