Nuestros beneficiarios brasileños informan que los agricultores obtuvieron un 40% más de ingresos a través de la agricultura orgánica que a través de la agricultura convencional en un período de cinco años. La certificación orgánica por sí sola aumenta el valor de los cultivos hasta en un 20%, y los agricultores orgánicos también suelen ahorrar dinero en insumos. Para los pequeños agricultores, esto significa más dinero para invertir en la modernización de sus equipos, la mejora de sus casas y el cuidado de sus familias.  Sin embargo, muchas familias de agricultores no pueden pagar la tarifa para obtener la certificación de una institución profesional externa, aún cuando sus prácticas las califiquen como orgánicas. Afortunadamente, los agricultores han desarrollado una alternativa de certificación que les ahorra hasta un 95% de este costo.

En un sistema de certificación participativo, los agricultores se ofrecen como voluntarios para certificar las técnicas de producción entre ellos, lo que les resulta en un costo mucho menor. Los sistemas de certificación participativa se han vuelto bastante populares en América Latina durante la última década. En muchos países, como Brasil, Bolivia, Costa Rica, Paraguay y Uruguay, la certificación participativa está regulada por leyes nacionales y tiene el mismo valor que una certificación de terceros.

¿Qué hace que la certificación participativa sea diferente?

Se garantiza que los productos certificados cumplan con un cierto estándar. Por ejemplo, las verduras y frutas certificadas como orgánicas se han cultivado sin pesticidas, fertilizantes químicos y productos químicos nocivos. Los consumidores pueden confiar en los productos certificados porque los investigadores visitan las granjas para verificar que realmente estén siguiendo los estándares.

Al igual que con una certificación de terceros, los agricultores que participan en un sistema de certificación participativo deben seguir reglas sobre cómo plantar, cosechar, procesar y vender sus cultivos. Pero, en lugar de que personas externas los certifiquen, cada agricultor que participa en el sistema verifica que los demás agricultores sigan las mismas reglas.

La participación en un sistema de certificación fortalece las redes de agricultores y les enseña nuevas habilidades. Los agricultores deben trabajar juntos para verificar el cumplimiento de cada uno y aprender sobre los estándares de producción orgánica y las leyes relevantes. Al organizar a los agricultores en grupos, la certificación participativa les facilita la creación de cooperativas o asociaciones de productores. También puede impulsarlos a colaborar para ser más sostenibles económicamente, resistentes a las fluctuaciones del mercado e independientes de los intermediarios.

Cómo organizar un sistema de certificación participativo

  1. Organizar un grupo de productores, consumidores y expertos técnicos (agrónomos) que estén dispuestos a cumplir con los estándares de producción orgánica y verificar el trabajo de los demás.
  2. Establecer pautas para mapear granjas y realizar visitas de verificación, que incluye quién visitará la granja y con qué frecuencia. Los países con leyes sobre certificación participativa han establecido estándares mínimos. El grupo también debe considerar factores ambientales, sociales, económicos y culturales al decidir qué estándares establecerán.
  3. Establecer una estructura de gobierno. El sistema de certificación participativa necesita una organización coordinadora para realizar un seguimiento acerca de qué granjas e instalaciones de procesamiento están certificadas e informar esta información a los gobiernos. Suele ser una organización local sin fines de lucro con experiencia técnica. Los agricultores suelen pagar una pequeña tarifa anual para cubrir los gastos administrativos de esta organización, por lo general menos del 5% de lo que los agricultores tendrían que pagar a una institución certificadora profesional.

Organic bananas, limes, and tomatoes are stacked on a table at a farmers market.

Red Ecovida de Brasil: Fortaleciendo la colaboración de agricultores a través de SPG

La IAF ha apoyado a decenas de organizaciones que trabajan para fortalecer o crear nuevos sistemas de certificación participativa en América Latina, incluso el socio beneficiario Centro de Estudos e Promoção da Agricultura de Grupo (CEPAGRO).

Me uní a CEPAGRO en diversas visitas de verificación a una rama local de la Red Ecovida en Santa Catarina, Brasil. Los agricultores visitantes hicieron preguntas para verificar que los procesos de producción fueran orgánicos, aprender de innovaciones como el uso de estiércol animal para crear gas natural y ofrecer sugerencias de mejora. Después de las visitas de verificación, esta rama local de la Red Ecovida llevó a cabo reuniones con todos los asociados locales para analizar resultados y abordar problemas.

La ley brasileña requiere que los sistemas de certificación participativa brinden a los agricultores capacitación para actualizar sus conocimientos sobre las leyes de certificación orgánica. Los agricultores de la Red Ecovida se ofrecen como voluntarios para compartir las lecciones aprendidas en talleres acerca de técnicas como las de fertilizantes orgánicos, control natural de plagas o agroforestería.

Estas interacciones entre pares construyen una comunidad. Los agricultores a menudo identifican oportunidades para establecer asociaciones y así producir o comercializar sus productos, tales como el combinar sus esfuerzos para ganar licitaciones públicas para almuerzos escolares, comercializar conjuntamente en los supermercados o construir juntos una planta de procesamiento para agregar valor a sus productos y alcanzar nuevos mercados.

Llevar la certificación participativ