En Cusco, una asociación de mujeres productoras de flores se ha convertido en la fuente de ingresos para 168 personas de cuatro comunidades. Como las flores que cultivan, las mujeres indígenas quechua han cultivado cuidadosamente su asociación para que llegue a ser exitosa, reinvirtiendo las ganancias en sus negocios.

La Asociación de Productores Agropecuarios Red de Flores Quiquijana (ASPROFLOR), una asociación fundada y dirigida principalmente por mujeres, aumenta los ingresos de sus miembros al unir la producción para venderla en volumen y posicionar sus productos en nuevos mercados. Después de que una donación de la Fundación Interamericana (IAF) les permitiera capacitarse técnicamente, invertir en infraestructura, asesorarse; así como la oportunidad de asociarse y aprender de, un ex donatario de la IAF y otros líderes de la industria, las 26 familias integrantes de la asociación casi han triplicado sus ventas anuales, de ~$3,500 a ~$10,000 y han mejorado su calidad de vida.

Un ramo de rosas rojas y lirios rosados peruanos.
Así como las flores necesitan un poco de fertilizante y agua para florecer, las organizaciones de base como ASPROFLOR a veces necesitan pequeñas inyecciones de financiamiento o apoyo técnico para alcanzar todo su potencial. La propuesta para el proyecto fue enviada a la IAF por una organización llamada IMAGEN que anteriormente había sido donataria de la IAF. Esta organización se especializa en colaborar para el desarrollo de organizaciones de base. IMAGEN propuso colaborar con ASPROFLOR para modernizar sus actividades de cultivo y venta de flores. Pero nuestra Representante   para Perú, Miriam Brandao, estimó el potencial de ASPROFLOR y les alentó a administrar el proyecto por sí mismos. Ellos podrían contratar a IMAGEN para prestarles soporte técnico. De esta manera, ASPROFLOR obtendría la valiosa experiencia de   administrar sus propios fondos, y se beneficiaría de la experiencia y los conocimientos de IMAGEN en materia de producción y comercialización. La IAF depositó la confianza en que las mujeres indígenas a cargo de ASPROFLOR tomaran el liderazgo.

Cuando comenzó el proyecto, los integrantes de la asociación tenían un invernadero pequeño y muy antiguo. Con  la donación de la IAF, 26 familias construyeron y mejoraron invernaderos adicionales. También compraron equipos de riego y otros equipos, además de un inventario inicial de plantas para diversificar y mejorar su producción de flores. Las integrantes de ASPROFLOR también aprendieron de productores de otras regiones peruanas las mejores prácticas para mejorar la producción orgánica y la comercialización. Después de estas intervenciones, el 75 por ciento de los participantes en el proyecto informaron de mejoras en la cantidad y calidad de su producción, incluyendo  rosas, margaritas gerbera y lirios peruanos.

La estrategia de comercialización inicial del proyecto, identificar nuevos clientes, no logró un éxito total, porque los negocios locales como hoteles y restaurantes querían comprar de una variedad de vendedores de flores. El impulso real se dio cuando ASPROFLOR  con el apoyo de IMAGEN, consiguió un espacio facilitado por el gobierno municipal para vender sus flores en el mercado mayorista de Cusco. Las familias de ASPROFLOR ahora toman turnos para vender sus productos en este espacio.

Convertir flores en pagos para educación

Hoy día, los integrantes han reinvertido un gran porcentaje de los ingresos que han recibido en duplicar o triplicar la cantidad y el tamaño de sus invernaderos. Se han dado cuenta del enorme impulso económico que las inversiones en infraestructura han representado para su negocio.

Lo que comenzó como un proyecto de mujeres también ha empezado a emplear a los esposos y otros familiares masculinos. Con el aumento en sus ingresos, las familias han mejorado su calidad de vida y formado relaciones de género más igualitarias, y donde las mujeres participan más activamente en sus comunidades. Una integrante, Justina Challco, mencionó que pudo dejar otro pequeño negocio que no le daba y concentrarse tiempo completo en la venta de flores. Así mismo, su esposo pudo ocuparse más cerca de la casa en lugar de irse por períodos prolongados en busca de trabajos de construcción.

Casi una docena de integrantes de ASPROFLOR que tienen hijos (17 en total) que estudian en universidades públicas y privadas de Cusco afirman con convicción que, si no fuera por su negocio de flores, sus hijos no hubieran podido continuar sus estudios después del nivel de educación media disponible en su distrito.

Magnificar el empoderamiento femenino

ASPROFLOR es solo una de las muchas his