Una deliciosa taza de chocolate caliente y la promesa de una vida mejor convencieron a Teresa Cho de unirse a un grupo de productores de café dirigido por mujeres, apoyado por nuestro socio donatario ProPetén.

Para los miembros de las comunidades productoras de cacao de ProPetén en el norte de Guatemala, el cacao brinda una alternativa a la agricultura tradicional de subsistencia y de bajo valor centrada en el maíz y los frijoles, que se ha vuelto más difícil debido al cambio climático y la deforestación. ProPetén brinda a los agricultores maya q’eqchi asistencia técnica para sembrar, cosechar y vender el cacao, un producto con alta demanda local e internacional. Estos agricultores han aprendido a preparar la tierra, fabricar y usar fertilizante orgánico, evitar infestaciones y colocar estratégicamente plantas de sombra para proteger las plántulas de cacao contra el ardiente sol. Con el apoyo de la IAF y de ProPetén, ahora también tienen las fermentadoras, secadoras y almacenes que necesitan para procesar el cacao para su venta en sus comunidades de origen en La Compuerta, Poité Centro y San Lucas Aguacate.

En una región en donde una empresa exportadora dirigida por indígenas es inusual, el liderazgo de una mujer indígena es aún más raro; ProPetén tiene el compromiso de capacitar a sus productores de cacao q’eqchi’ en las habilidades que necesitan para competir en un mercado complejo. Las sesiones de capacitación de ProPetén están centradas en el respeto por la forma de organización comunitaria de los q’eqchi’ y se imparten en idioma q’eqchi’. Los miembros de la comunidad han expresado satisfacción con la manera en que, a diferencia de otras organizaciones, ProPetén ofrece orientación técnica sin imponer su voluntad. ProPetén imparte clases de español, administración de empresas y administración financiera a sus miembros.

A Guatemalan woman in a traditional skirt roasts coffee beans over an open fire.

Convertirse en chocolateras para generar ingresos

ProPetén y las asociaciones productoras de cacao a nivel comunitario también incorporan a las mujeres a todos los niveles del proceso de toma de decisiones, y han generado empleos para Teresa y otras mujeres en el procesamiento y la venta de chocolate. Al controlar más eslabones de la cadena de suministro (no solo cultivar cacao en bruto, sino preparar y vender chocolate con valor agregado), las mujeres pueden obtener mayores ganancias y usarlas para sostener un fondo de capital de trabajo. Mientras que antes muchas de ellas dependían por completo de sus padres o esposos, las mujeres ahora pueden generar sus propios ingresos para comprar ropa, medicinas y alimentos para sus hijos. También pueden colaborar con los gobiernos locales en proyectos de desarrollo comunitario para beneficiar a todas las mujeres. Por ejemplo, el comité de mujeres chocolateras de la organización comunitaria de San Lucas Aguacate ha estado trabajando en proyectos relacionados con el acceso a recursos del agua.

Las inversiones de las comunidades en el cacao apenas están rindiendo fruto (literalmente) conforme las plantas maduran. Produjeron más de 28,000 libras de cacao en la cosecha de 2019, generando alrededor de USD 11,000, además de reservas de cacao seco que generaron otros USD 4,000 en 2020. Los ingresos se dividieron entre aproximadamente 75 familias. Las ganancias fueron de entre USD 150 y USD 1,200 durante la cosecha de cacao (de febrero a junio), dependiendo de las áreas de cacao de cada productor, que varían de 0.5 a 3 hectáreas. Estas ganancias representan esperanza y reducen la pobreza media en un área en la que casi la mitad de la población vive con menos de USD 2 al día, y donde incluso la seguridad alimentaria básica puede ser un reto.

¿Qué ha significado esto para los productores individuales de cacao en el país con la 6.a tasa más alta de desnutrición crónica en el mundo? Está proporcionando un ingreso a las mujeres que tienen la carga de alimentar a una familia. Teresa ayudó a procesar más de 300 libras de chocolate esta temporada que su asociación de Poité Centro vendió a restaurantes, hoteles y tiendas de recuerdos. En 2019 trabajó como maestra en el municipio local, ganando USD 200. Con su producción de cacao, ganó USD 150 adicionales. Es suficiente para comprar cinco gallinas, una cantidad que hará una diferencia importante en los ingresos y la seguridad alimentaria de su familia. Algunas personas como Teresa han mejorado sus viviendas con sus ganancias del cacao, cambiando los tablones de madera y el guano por bloques y techos de lámina. Las mujeres también están usando las ganancias para consultar al médico y cuidar de su salud. El efecto es aún mayor para las personas que ocupan los trabajos que ProPetén ha generado en sus centros de procesamiento, quienes ganan cuatro veces el sueldo promedio de la región.

Crecer, aprender y ganar

De acuerdo con Rosa Irene Contreras, directora ejecutiva de ProPetén: «Hemos aprendido mucho de este proyecto. Estamos muy agradecidas con la IAF. Cuando hablas de proyectos, siempre sabes que habrá un principio y un fin. Casi todos los proyectos son de corto plazo, por lo que es difícil que tengan un efecto real. Sin embargo, la IAF nos ha apoyado al financiar un proceso real. El proyecto comenzó en 2011 y estamos e