¿Cómo puede una comunidad que se ha enfrentado durante mucho tiempo a la marginación económica y social demostrarle a sus residentes que pueden ganarse la vida y construir un futuro en su propio hogar? Una organización garífuna está fomentando nuevas esperanzas en Honduras al brindar apoyo a las mujeres empresarias. 

Aida Cecilia Marín Flores, una joven de 22 años del pueblo de Nueva Armenia en Jutiapa, Honduras, dice que los jóvenes como ella están abandonando Jutiapa porque tienen pocas oportunidades de empleo o pocas vías de acceso a capital para financiar sus ideas. No ven que haya suficiente inversión en sus comunidades afroindígenas garífunas como para pensar que la situación vaya a mejorar. Ella lucha por permanecer en su comunidad y mejorar la vida de su familia, porque quiere mantenerse cerca de ellos, así como de su identidad y de sus valores ancestrales, pero reconoce las presiones que sienten sus compañeros.  

Construir oportunidades económicas: Gemelos Honduras

Las comunidades garífunas de Honduras han visto cómo hasta la mitad de sus jóvenes han abandonado sus comunidades para irse a las ciudades locales desde 2014, según fuentes de la región como la Organización de Desarrollo Étnico Comunitario. Algunas comunidades informan de que hasta el 70% de los residentes tienen un familiar directo que vive fuera de Honduras, principalmente en los Estados Unidos.  

Las familias garífunas solían vivir de la producción agrícola, la pesca y la tala de árboles. Pero sus economías se han debilitado en múltiples frentes en los últimos años. Las comunidades garífunas se ven bajo la presión de vender sus tierras comunales, incluso bajo amenazas de violencia y acaparamiento ilegal de tierras. El narcotráfico ha desplazado a los garífunas de algunas zonas, al igual que a algunos de los proyectos turísticos a gran escala en la costa norte de Honduras. La contaminación del agua local ha hecho que la pesca se vuelva una fuente de ingresos menos rentable. Los líderes de las comunidades garífunas consideran que el desarrollo de nuevas formas viables de ganarse la vida es fundamental para mantener su cultura y modo de vida únicos.

Comunidades garífunas

Los garífunas son descendientes afroindígenas de africanos, caribes y arahuacos que formaron una lengua y una cultura distintas en las islas del Caribe bajo el dominio colonial británico en el siglo XVII. En 1797, los británicos los exiliaron a Roatán, una isla frente a la costa atlántica de Honduras. Desde allí, los garífunas se asentaron en tierra firme, así como en Belice, Guatemala y Nicaragua.

En 2001, la UNESCO reconoció a la cultura garífuna como una obra maestra del patrimonio de la humanidad por su lengua, su danza y sus canciones únicas, que transmiten su historia y sus conocimientos mediante la sátira y la participación del público. A pesar de ser reconocidos por la fuerza de sus tradiciones, muchas comunidades garífunas pierden a sus jóvenes por la emigración debido a las presiones económicas. Esto les dificulta la transmisión de sus prácticas tradicionales y la continuación de sus batallas legales para mantener sus derechos colectivos sobre su territorio. 

Gemelos Honduras es una asociación de miembros garífuna que ha utilizado la financiación de la Fundación Interamericana (IAF, por sus siglas en inglés) para proporcionar capacitaciones, asistencia técnica, pequeños préstamos y para desarrollar mercados y así ayudar a las mujeres garífunas y a las indígenas miskitas que han sido desplazadas a crear pequeñas empresas y microempresas que mejoren sus medios de vida. Gemelos se asoció con la entidad pública-privada, el Instituto Nacional de Formación Profesional (INFOP), la Fundación Nacional para el Desarrollo de Honduras (FUNADEH) y la Cooperativa Ceibeña para establecer un programa intensivo de capacitación en desarrollo empresarial para 110 empresarios que representan 27 empresas garífunas e indígenas en los municipios de La Ceiba y Jutiapa.  

Tras completar el programa de capacitación, Gemelos ayudó a las empresas a registrar legalmente sus negocios y a obtener permisos de funcionamiento y licencias sanitarias.  Gemelos se asoció con la Cooperativa Ceibeña para gestionar un fondo rotatorio de préstamos para proporcionar a estas 23 empresas crédito para crecer. La asociación de Gemelos con la cooperativa garantizó una buena gestión del fondo de crédito, así como capacitaciones adicionales en gestión financiera, acceso a ferias de pequeñas empresas y gastronomía, y otros beneficios como un programa de becas para los hijos de las familias participantes. 

Una de las empresas participantes fue Tajaditas Ceibeñas, una pequeña empresa familiar que fabrica aperitivos como plátanos fritos y palomitas de maíz, que desde entonces ha ampliado su producción y ahora alquila un edificio más grande y céntrico en Corozal. Del mismo modo, la empresa familiar Dulcería Mi Tradición ha diversificado su oferta de un producto único para la zona, el dulce de leche artesanal, y ahora vende varios sabores de dulce de leche en las gasolineras locales, los quioscos y los supermercados.  

«Como empresarios, necesitamos una actitud positiva para estar siempre aprendiendo», dice Maritza Centeno, de la Empresa Wanichigu, de Corozal. «Hemos aprendido a mejorar las finanzas de la empresa, la organización, las ventas y la producción, la presentación de los productos y servicios, y las normas de manipulación de los alimentos». Ella agradece cómo Gemelos siempre está dándole ánimos a los empresarios, «motivándonos y fortaleciéndonos con asistencia técnica y supervisión».