Aproximadamente medio millón de inmigrantes y refugiados de Venezuela y Colombia han buscado refugio y una nueva vida en Ecuador desde 2015. Los inmigrantes que esperan escapar de la pobreza y la violencia y encontrar más oportunidades en sus nuevas comunidades en Ecuador enfrentan una gama de desafíos: perspectivas limitadas para ganarse la vida, explotación laboral y discriminación social y xenofobia. A consecuencia de la COVID-19, muchos han sufrido desnutrición y carencia de recursos sanitarios. Estos factores se combinan para volver más vulnerables a los inmigrantes y refugiados en Ecuador, sobre todo a los jóvenes, que con frecuencia sufren de forma desproporcionada la pobreza y la violencia. 

Nuestro donatario Misión Scalabriniana (MSC), una organización católica dedicada a los jóvenes en Ecuador, ayuda a los jóvenes inmigrantes y refugiados a aliviar esas presiones. MSC opera un refugio que recibe a 15 familias de inmigrantes por semana. Al ayudar a expandir las oportunidades económicas, impartir capacitación en escuelas locales y generar concienciación sobre las necesidades de los inmigrantes, MSC refuerza la resiliencia comunitaria y la integración social en cuatro provincias del norte de Ecuador con grandes poblaciones de inmigrantes: Carchi, Imbabura, Sucumbíos y Pichincha. 

En estas provincias, Misión Scalabriniana ayuda a fomentar una cultura de paz y aceptación en las comunidades y aborda la xenofobia en las escuelas con grandes números de estudiantes venezolanos, impartiendo clases a los niños y jóvenes sobre temas como derechos humanos, los problemas que enfrentan los inmigrantes, y liderazgo. MSC invita a inmigrantes a participar, y proyecta breves videos de concienciación para promover diálogos con los estudiantes, padres, maestros y líderes locales sobre las experiencias de la inmigración y la discriminación. También invita a los estudiantes a elaborar carteles para los pasillos y las aulas en los que se desaliente la discriminación contra los inmigrantes. Esta capacitación ayuda a los estudiantes a participar de manera más profunda en la vida comunitaria. Los participantes, que son estudiantes inmigrantes y ecuatorianos por igual, han informado de un aumento en sus habilidades sociales, una visión más positiva de su futuro educativo y sus perspectivas laborales, y una mayor sensación de pertenencia comunitaria. «Somos de diferentes lugares y diferentes culturas», explica un participante en el programa. «Pero estamos unidos en la defensa de los derechos».

Además de atender a las poblaciones de jóvenes, Misión Scalabriniana involucra a los jóvenes en actividades de planeación y programas de la organización. Los jóvenes inmigrantes y ecuatorianos trabajan hombro con hombro para promover su misión. Por ejemplo, MSC está colaborando con un comité de jóvenes para ampliar la red de líderes jóvenes que ayudan a desempeñar sus trabajos de integración de inmigrantes. El comité, llamado Movimiento Juvenil Scalabriniano, organiza actividades de integración comunitaria, y los jóvenes participantes aportan a la planeación y la toma de decisiones para diversos proyectos. Misión Scalabriniana está colaborando con el Movimiento Juvenil para integrar al menos 40 adolescentes y adultos jóvenes adicionales a su Escuela de Capacitación de Liderazgo, donde aprenderán sobre derechos humanos, inmigración y liderazgo. 

Jorgelys Luna es una estudiante adolescente de Venezuela que recientemente se unió al