Las organizaciones envejecen con el tiempo al igual que nosotros. Para permanecer vitales, tienen que incorporar continuamente nuevas energías y perspectivas de los participantes más jóvenes. Para reclutar y retener miembros jóvenes, los líderes organizacionales deben comprender y abordar sus necesidades y crear oportunidades significativas para que se involucren. Algunos donatarios, como los dos grupos agrícolas que vamos a analizar aquí, han utilizado su financiamiento de la IAF para involucrar participantes jóvenes. La inclusión de jóvenes ha hecho que sus organizaciones estén mejor preparadas para adaptarse a nuevos puntos de venta y oportunidades.

Escuelas de agricultura sustentable en El Salvador

La Fundación para el Desarrollo Socioeconómico y Restauración Ambiental (Fundesyram) ha estado trabajando con residentes de los pueblos originarios náhuatl pipil en el departamento de alta emigración de Sonsonate, El Salvador, desde 1992. Fundesyram promueve prácticas agrícolas sostenibles basándose en el conocimiento tradicional indígena para ayudar a las familias campesinas a asegurar alimentos nutritivos adecuados. 

Fundesyram ha desarrollado una red nacional de 80 organizaciones comunitarias que  practican la agricultura sustentable. Hace un par de años, los participantes de la red se espantaron al darse cuenta de que actualmente la mayoría de los participantes consistía en miembros mayores. Invitaron deliberadamente a jóvenes (menores de 29 años) a unirse a los comités de la red. Como resultado, ahora dirigen el comité de comunicaciones de la red, promoviendo nuevos productos y actividades. Estos jóvenes adoptaran prácticas tradicionales de agricultura sustentable mientras comercializan sus productos de nuevas formas en las redes sociales.

La red también ha desarrollado escuelas de agricultura sustentable, donde los participantes (60% jóvenes) aprenden a construir, plantar y cultivar un semillero. También aprenden a crear y comercializar productos de valor agregado, así como a administrar una organización. Esta capacitación permite a los jóvenes probar posibles posiciones de trabajo en asistencia técnica, ventas o liderazgo. Las escuelas de agricultura contribuyen para que los jóvenes adquieran nuevas habilidades rentables y fortalezcan su arraigo en su  zona. Incluso, algunos graduados de las escuelas de agricultura sustentable han formado su propia cooperativa.    

Parte de lo que la organización ofrece a los jóvenes es la posibilidad de vivir un estilo de vida agrícola. Como dijo un joven: «Yo no quería ser agricultor, porque desde pequeño he estado en el campo con mi papá. Es un trabajo muy exigente y no se gana bien, eso es lo que pensé. Cuando inicié la escuela de agricultura sustentable, era más para conocer gente y pasar un buen rato. Pero luego me di cuenta de que la agricultura sustentable es una forma de producir alimentos saludables. También aprendí a diversificar mis cultivos y eso me ayudó a tener más variedad en la alimentación y a comercializar los excedentes. También aprendí a comercializarlos con la capacitación que me dieron. Tener mis pocos ingresos a través de la agricultura sustentable me motiva a seguir».

A lo largo del tiempo, Fundesyram ha incorporado con éxito a miembros más jóvenes a través de las oportunidades de liderazgo de su red y las escuelas de agricultura sustentable. Aproximadamente 3.200 de las 4.000 familias que trabajan con Fundesyram tienen al menos un miembro menor de 29 años que participa en las actividades de la organización. Actualmente, todas las 80 organizaciones de su red de agricultura sustentable están reclutando activamente a jóvenes, con un promedio de 1 jóven por cada 4 participantes.

Habilidades del siglo 21 en Ecuador

La Asociación Agroartesanal de Productores Ecológicos de Café Especial del Cantón Loja (APECAEL) ha estado apoyando a los pequeños productores de café de alta calidad en Loja, Ecuador, desde el 2004. Cuando los precios del café cayeron bastante a principios de la década del 2000, APECAEL ayudó a los productores a aumentar la producción, mejorar el almacenamiento y procesamiento, comercializar su café y aumentar los ingresos de las familias cafeteras hasta en un 500% en algunos casos.

Durante el período de donación de la IAF (2014–2019), los líderes de APECAEL identificaron que sus miembros tenían un promedio de edad de 60 años. La organización desarrolló una campaña para reclutar a más miembros jóvenes, despué