¿Cuánto tiempo has trabajado en la IAF?

He trabajado como especialista en monitoreo, evaluación y aprendizaje (MEL) de la IAF durante unos 20 años, basado en Río de Janeiro, Brasil.  

¿Qué te hace seguir trabajando con la IAF?

He seguido trabajando con la IAF porque es una organización seria que valora a los donatarios como personas. Es única en el sentido de que logra mantenerse dinámica y flexible a través del tiempo. Con la IAF he podido aprender y entender más sobre las diferentes realidades y dimensiones de Brasil. Incluso después de 50 años, la IAF sigue valorando el aprendizaje y la creatividad. Con la IAF, siento que siempre existe la posibilidad de reinventarse. El trabajo es muy dinámico. 

¿Qué haces en la IAF?

Como especialista en MEL, construyo puentes entre distintos universos: el interior y el exterior, los componentes técnicos de las donaciones y las costumbres cotidianas de las comunidades. Por medio de mi trabajo creo relaciones y promuevo el diálogo entre los donatarios. El trabajo consiste esencialmente en monitorear el progreso de los donatarios y evaluar los indicadores clave de desempeño, pero en la práctica es mucho más. Tengo que traducir entre idiomas y países. Me exige poner en perspectiva las relaciones entre la administración y la práctica, las diferencias entre los donatarios, y la dinámica entre los participantes en D.C. y el valle del Jaguaribe, en la región semiárida del estado de Ceará, en Brasil.

Eduardo Baptista hangs out with participants in a Brazilian grantee organization