En el artículo de este mes Conozca a la IAF, presentamos a  Dieusibon Pierre-Mérité, un enlace local que apoya el portafolio de 18 proyectos en Haití, principalmente en áreas rurales, que se centran en la agricultura sostenible, la protección del medio ambiente, el desarrollo económico y la prevención de la violencia doméstica, y que ha estado apoyando a los beneficiarios afectados por el terremoto del mes de agosto de 2021. Dieusibon habla francés y criollo haitiano. El papel del enlace local se explica con más detalle en un artículo anterior de  Conozca a la IAF

¿Cuánto tiempo lleva trabajando en la IAF?

Han pasado 13 años.

¿Cuál fue su camino hacia el trabajo en desarrollo de base? 

Soy el segundo de tres hijos. Crecí en las montañas cerca de Jacmel en el departamento Sudeste de Haití. Mis hermanos y yo despertábamos a las 4:30 de la mañana para buscar agua, cuidar nuestra huerta y alimentar a nuestras vacas, gallinas y cerdos. Luego caminábamos 12 kilómetros hasta la escuela, cruzándonos con amigos que trabajaban en el campo con sus familias. Sabía lo privilegiado que era.

Mi nombre, Dieusibon, significa «Dios es bueno». Mis padres expresaron su agradecimiento por el regalo de un niño. Es un nombre del campo. Cuando me mudé a la ciudad, algunas personas se reían disimuladamente. Me resistí a cambiar mi nombre por respeto a mis padres y a mi identidad. Hoy, cuando los agricultores escuchan mi nombre, saben que soy uno de ellos. Esto genera confianza.

Mi padre compró una finca con sus ingresos cortando caña en la República Dominicana, y hubiera estado feliz de quedarse allí. Pero mi dinámica madre había viajado como vendedora ambulante, Madam Sara, y tenía una fuerte visión de que debíamos mudarnos a la ciudad para poder continuar nuestra educación. Nos mudamos a un barrio de clase trabajadora en Puerto Príncipe cuando tenía 14 años.  

¿Qué formación profesional y experiencias previas lo prepararon para trabajar en la IAF?

Cuando nos mudamos a Puerto Príncipe, participé  activamente en el grupo de jóvenes de mi iglesia y me interesé en los movimientos sociales que promueven los derechos y el reconocimiento de los grupos marginados. Durante las vacaciones, regresaba a la finca de mi familia y participaba en diferentes organizaciones comunitarias. Estudié sociología porque quería comprender mejor cómo operan los diferentes grupos.

Con los años he aprendido a escuchar. He trabajado con todo tipo de personas. Antes de la IAF, trabajé con la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) apoyando a los jóvenes en los barrios marginados de Puerto Príncipe. A lo largo de la frontera haitiano-dominicana trabajé con el Groupe d’Appui au Rapatriés et Réfugiés (GARR), una organización de derechos humanos que apoya a refugiados y repatriados. Vi de primera mano los campos de trabajo donde mi padre había cortado caña muchos años antes. 

Estas experiencias combinadas con mi crianza y educación han sido la receta perfecta para trabajar con los socios beneficiarios de la IAF. A veces, los líderes de grupo me llaman a las 5 de la mañana. No me enojo porque todavía soy un madrugador y eso me lleva de vuelta a mis raíces. Cuando el beneficiario Mouvman Peyizanan 3yèm Seksyon Kanperen me saludó cantando, bailando, y plantando durante mi primera visita, fue como si nunca hubiera salido de casa.  

¿Qué hace que el enfoque de la IAF en Haití sea único?

La IAF cree que los grupos comunitarios deben:

  1. Decidir por sí mismos. No les decimos a los beneficiarios qué hacer. Cuando reviso una propuesta, me tomo mucho tiempo para entender al grupo y lo que están tratando de hacer.
  2. Gestionar sus propios recursos. Como resultado, los grupos se sienten más seguros de sí mismos y se vuelven más receptivos y autónomos.
  3. Refleccionar acerca de las lecciones aprendidas. Esto ayuda a los grupos a desarrollar la capacidad de encontrar soluciones e innovar por sí mismos. Los beneficiarios aprenden unos de otros. Por ejemplo, Fanm Deside (“Las mujeres deciden”) enseña a otros sobre los derechos de las mujeres.