El clima extremo y los desastres naturales han puesto a más personas en peligro de pasar hambre. La agricultura sostenible –prácticas que son buenas para los consumidores, agricultores y el planeta– ofrece una estrategia de resiliencia para cultivar los alimentos que necesitamos. Muchos socios donatarios de la IAF han adoptado prácticas de agricultura sostenible para mejorar el acceso a alimentos saludables en sus comunidades, obtener ingresos dignos para los productores y proteger el medio ambiente local. Los donatarios están reconstruyendo la forma en la que las personas producen y compran alimentos en sus localidades, vinculando a productores y consumidores para fortalecer los mercados locales. Estas estrategias son prometedoras, pero aún no tenemos una buena forma de medir su potencial económico, social y ambiental.

Para llenar esta brecha, un grupo de organizaciones de toda América se han unido para investigar evidencias científicas que la IAF y otras instituciones pueden usar para desarrollar una forma consistente de medir los efectos de los sistemas de agricultura sostenible. Estas organizaciones han compartido ideas y mejores prácticas en una red desde 2016, con apoyo de la IAF y coordinación de una organización brasileña que promueve la agricultura sostenible mediante redes de comunidades, el Centro de Estudos e Promoção da Agricultura de Grupo (CEPAGRO).

Le presentamos al equipo:

Su proyecto piloto financiado por la IAF obtendrá la participación de los agricultores y organizaciones sin fines de lucro para definir los indicadores sociales, económicos y ambientales que miden qué tan sostenible es su agricultura. El equipo tomará en cuenta los factores que afectan la sostenibilidad de las operaciones agrícolas, como la participación en cooperativas, el uso de canales diversos de comercialización, la producción de alimentos para consumo personal y la dependencia de insumos externos, como semillas y fertilizante. Las organizaciones y los legisladores pueden usar estos indicadores para tomar mejores decisiones sobre cómo promover una agricultura que funcione con el medio ambiente local.

Este método de reunir información se llama «investigación con acción participativa», porque aprovecha los conocimientos de los participantes y se concentra en producir información que puedan usar en sus vidas cotidianas. Cada organización participante trabajará por lo menos con 15 familias de agricultores que tengan tres o más años de experiencia en agricultura sostenib