La ciudad de Tiwanaku, un sitio del patrimonio mundial de la UNESCO, tiene un gran significado no solo para las personas de Bolivia sino por el valor cultural que le ofrece al mundo. Situada cerca de la orilla sur del lago Titicaca en el departamento de La Paz, en Bolivia, Tiwanaku fue hogar de una sociedad precolombina entre los años 500 a 900 d.C. La página web de la UNESCO menciona “sus restos monumentales testifican a favor del significado cultural y político de esta civilización, la cual es distinta de cualquier otra de entre los imperios prehispánicos de las Américas”.

Ser invitado a una ceremonia en esta ubicación histórica para inaugurar uno de nuestros proyectos me recuerda que es un privilegio trabajar en la Fundación Interamericana (Inter-American Foundation, IAF). Me uní al equipo TIERRA para poner en marcha y discutir las actividades del proyecto con las comunidades y la municipalidad. El programa fue diseñado para una ceremonia formal pequeña en el centro de los líderes indígenas. Sin embargo, las comunidades y la municipalidad estaban tan entusiasmadas por la aprobación del proyecto que pidieron hacer un pequeño cambio y mover la ceremonia al Centro Espiritual y Político de la Cultura Tiwanaku.

Las comunidades querían realizar una ceremonia especial para la inauguración del proyecto, con el fin de demostrar el compromiso de los líderes indígenas, municipales y comunitarios para trabajar juntos y asegurarse que el proyecto tenga éxito.

Esto en realidad se trata del gran respeto que las comunidades y el gobierno local le tienen al proyecto TIERRA. Además, demuestra cómo la organización formó una relación sólida con su último proyecto, que se enfocó en el registro y titulación de terrenos. Para ese proyecto, TIERRA facilitó planes de mitigación de conflictos para resolver los conflictos personales, familiares y comunitarios intensos sobre un terreno. Una de sus fortalezas como organización es su capacidad de mantener y fortalecer sus relaciones después de la culminación de un proyecto.

Solo los líderes de la comunidad pueden elegir oficiar una ceremonia en los suelos de lo que ellos consideran uno de sus lugares más sagrados. Rara vez invitan a personas externas a participar. El hecho de que TIERRA y la IAF fuesen honradas de tal manera es un evento único.

No fue solo una simple formalidad boliviana. Fue un compromiso público que todos los líderes y representantes de las 23 comunidades que conforman la municipalidad de Tiwanaku aceptaron implementar el proyecto. Cada líder de cada comunidad asistió. Delante de todos, firmaron el acuerdo entre TIERRA y las comunidades y me pidieron que firmara por la IAF. Estas demostraciones públicas de compromiso serán difíciles de quebrantar e irán más allá de las expectativas normales de la cultura.

Este compromiso público será una gran parte de la base de TIERRA para asegurarse de que los ciudadanos participen en las actividades del proyecto y tengan voz en las decisiones y políticas que los afecten. Las comunidades se involucrarán con sus autoridades municipales para mejorar el acceso a la información sobre el uso y arrendamiento de la tierra, el censo agrícola y otros datos. Ellos fortalecerán la participación de sus miembros en las comisiones económicas municipales y otros foros públicos. Los productores rurales, facultados para participar en la toma de decisiones, podrán abogar de manera más eficaz por una mayor inversión en proyectos locales de desarrollo agrícola.

El desarrollo de la comunidad en este nivel tiene un efecto cascada. Reforzar la capacidad de los grupos comunitarios para impulsar su propio desarrollo, fortalece la gobernanza local, promueve la inclusión y aboga por la responsabilidad y transparencia del gobierno. Los miembros de la sociedad civil tendrán voz en la expansión de las oportunidades económicas mediante inversiones en agricultura sustentable de pequeños productores, crecimiento urbano, rural y de pequeñas empresas, así como emprendimiento local y desarrollo de mercados. En última instancia, la meta es aumentar la paz y seguridad fortaleciendo la estructura social y económica de las comunidades.

La IAF tiene una larga historia en Tiwanaku, habiendo apoyado la creación de la primera universidad rural (Universidad Autónoma Campesina o UAC) a principios de los años 80. Conocimos al Padre Claudio, quien ha sido el sacerdote en Tiwanaku por más de 40 años. Habló sobre cómo la IAF ha ayudado a hacer realidad una idea que tuvo la comunidad. También ayudamos a conectar a los líderes de la comunidad con diferentes embajadas y otros donatarios para continuar su trabajo. Ahora, 35 años después, hay varias UAC en toda la región del altiplano. Tanto el alcalde como el líder ayullu, o presidente indígena, de Tiwanaku (entre muchos otros) son egresados de la universidad. Cuando descubrieron que la IAF había ayudado a la universidad a comenzar sus actividades, esto añadió interés y energía a lo que ya era un evento emocionante.

Nuestra pequeña inversión ha ayudado a miles de personas y ha creado líderes que piden y practican la democracia y abogan por mayor transparencia mientras verdaderamente representan a sus comunidades. El proyecto de TIERRA se desarrolla con esta historia y la realidad actual. Nuestra exitosa relación con esta comunidad pone de manifiesto nuestro valor como agencia para apoyar la innovación y proporciona el abono (orgánico, por supuesto) a las semillas de ideas y soluciones que surgen de las comunidades para tr