En la Fundación Interamericana (IAF, por sus siglas en inglés), siempre nos hemos enorgullecido de estar ahí para las organizaciones de base. Sabemos lo importante que son el contacto personal y las relaciones para evaluar las organizaciones, desarrollar la capacidad organizativa y fortalecer las habilidades de la gente. Hemos mantenido un estrecho contacto con los donatarios a través de frecuentes viajes al campo.  

Cuando la pandemia de COVID-19 nos impidió viajar, tuvimos que pensar en cómo acudir a nuestros donatarios, aprender de ellos y supervisar sus progresos. ¿Cómo podíamos mantenernos en contacto con los donatarios cuando muchos de ellos tenían que viajar a la siguiente ciudad o subir a la cima de una colina para acceder a internet? El reto al que se enfrentaba la IAF, y el resto del mundo, era encontrar las herramientas y los enfoques adecuados para satisfacer las necesidades cambiantes de nuestro personal, de los donatarios y de las comunidades a las que servimos. 

En respuesta, realizamos 4 adaptaciones grandes en nuestra concesión de donaciones que, en última instancia, han fortalecido el modelo de desarrollo de la IAF: 

1) La actualización de la tecnología de nuestros donatarios para maximizar su alcance

Con la financiación de la IAF, los donatarios invirtieron en tecnologías para conectarse mejor con sus comunidades, incluidos computadoras, software, conexiones a internet para sus organizaciones, planes de datos para los miembros y amplificadores de señal de telefonía móvil. El acceso variable a internet sigue siendo un reto, pero nuestros donatarios siguen buscando formas de eliminar las barreras para llegar a los grupos vulnerables o aislados. 

  • Por ejemplo, con su donación de la IAF, la Corporación Sistema de Comunicación Para La Paz, una organización sin fines de lucro que gestiona una red nacional de 413 emisoras de radio comunitarias en Colombia, está reacondicionando sus torres de radio para vender servicios wifi de banda ancha a un costo reducido a familias rurales y líderes de organizaciones de base. 
  • De manera similar, las líderes afrocolombianas de la Asociación Vamos de San Francisco de Ichó invirtieron fondos de la IAF en la instalación de un amplificador de señal de celular en su pueblo. Esto les ha permitido poner en internet sus procesos de planificación participativa para elaborar un plan de desarrollo turístico comunitario. Sus inversiones también los hacen más atractivos para los futuros visitantes que buscan conexión a internet junto con las hermosas vistas y experiencias de la costa colombiana del Pacífico.
  • El donatario hondureño Organización para el Empoderamiento de la Juventud le dio prioridad a la posibilidad de que los estudiantes continuaran su educación en línea. Con el apoyo complementario de la IAF, OYE lanzó el programa Vamos a lo Virtual para cubrir el acceso a datos móviles para sus estudiantes.

2) Aumento de la interacción con los donatarios

El COVID nos ha obligado a recrear la colaboración de las visitas de campo en persona dentro del mundo virtual de las videoconferencias y, a veces, las conversaciones telefónicas. Por ejemplo, antes realizábamos las orientaciones de los donatarios en persona durante un par de días intensos, pero ahora programamos sesiones virtuales breves durante varios días seguidos. Esto permite a los donatarios asimilar gradualmente los detalles de los requisitos de las donaciones de la IAF, al mismo tiempo que se expanden las oportunidades de preguntas y debates. Otro beneficio importante de las orientaciones virtuales ha sido una transición más rápida desde la concesión de un premio hasta la entrega de los fondos al donatario. Dado que una orientación virtual es más fácil de organizar y no depende de los horarios de viaje del personal, los donatarios pueden completar sus requisitos y recibir los fondos de manera más rápida.

El aprendizaje entre pares es fundamental para nuestro enfoque de fortalecimiento de las organizaciones a lo largo de sus donaciones y más allá. El aprovechamiento de las tecnologías virtuales ha permitido intercambios de aprendizaje más frecuentes sin el costo y la logística de organizar viajes internacionales, lo que ha dado lugar a conexiones más sólidas entre los donatarios y sus pares. Esto ha sido especialmente útil para las donaciones regionales, en las que los participantes pueden estar a miles de kilómetros de distancia. Y gracias a las herramientas disponibles en las reuniones virtuales, como los canales de interpretación separados para español, portugués y francés, hemos podido trabajar con grupos de discusión e intercambios multilingües que habrían sido poco prácticos en persona.     

3) Intercambio de conocimientos locales

Las reuniones virtuales también han aumentado la colaboración dentro de la IAF. Nuestros equipos locales solían colaborar principalmente entre sí: el enlace local, el auditor y el especialista en seguimiento, evaluación y aprendizaje en Colombia, por ejemplo, se reunían entre sí y con el miembro del personal de la IAF responsable de Colombia. Durante la pandemia, los equipos locales de la IAF se han reunido con sus contrapartes en toda la región con mayor frecuencia para abordar nuevos desafíos a su trabajo y adaptarse a las circunstancias cambiantes.  

Generar confianza a través de una pantalla sigue siendo un reto y puede ser más difícil observar el impacto total de las actividades de los donatarios. Para compensar estos retos,