«Los jóvenes somos el futuro de las sociedades solo si nos esforzamos por transformarlas».  Esta cita de Marcelo, participante de una red de jóvenes apoyada por el Centro de Desarrollo Humano (CDH), donatario de la IAF, resume la actitud que la organización desarrolla en sus jóvenes participantes. En Honduras, estos jóvenes líderes están tomando la iniciativa para mejorar sus comunidades y sus propias perspectivas.

La convicción de los hondureños en la democracia ocupó el lugar más bajo en América Latina y el Caribe en una encuesta del 2020 realizada por Latinobarómetro. Como en la mayoría de los lugares, históricamente los jóvenes han enfrentado obstáculos para participar de manera significativa en las decisiones que afectan sus vidas. El CDH trabaja con jóvenes para reconstruir la fe y la participación en los procesos democráticos en Honduras. Con el financiamiento de la IAF, la organización ha fortalecido 39 redes de organizaciones en ocho municipios marginados del sur de Honduras y 11 barrios urbanos de alto riesgo en Tegucigalpa. El CDH dota a los jóvenes y a sus organizaciones con las habilidades para participar en la supervisión ciudadana de la acción del gobierno local.

Los jóvenes participantes del CDH en Tegucigalpa, por ejemplo, han establecido la primera Comisión Municipal de la Juventud de la ciudad. Las organizaciones juveniles ahora revisan los presupuestos municipales. Los gobiernos municipales han aumentado la inversión pública en becas, capacitación para el desarrollo de pequeñas empresas y capital inicial, de acuerdo con las prioridades compartidas por las redes de jóvenes. Las redes y líderes juveniles nacionales del CDH también han creado un observatorio nacional que supervisa la implementación y evalúa la efectividad de las leyes diseñadas para promover los derechos de los jóvenes, poniendo esa información a disposición de los responsables de las políticas.

El CDH ha capacitado a más de 2.700 jóvenes en acción cívica y en mecanismos de control social con fondos de la IAF, para reducir la corrupción a nivel local. Estos jóvenes líderes también han capacitado a 10.000 jóvenes adicionales en sus comunidades, construyendo la próxima generación de líderes comunitarios. El CDH también capacitó a líderes juveniles como observadores electorales para supervisar 45 centros de votación en las elecciones nacionales del 2021 que tuvieron alta participación, en las que votó casi el 70% de los votantes hondureños registrados, el 40% de los cuales eran jóvenes.

A group of young women participating with CDH stand in a circle outdoors.

Isaac Ortiz, un coordinador de la red de jóvenes de 27 años en Namasigüe, ha presenciado cómo el CDH enseña a los jóvenes participantes a prevenir la violencia, defender sus derechos y promover la rendición de cuentas y la transparencia del gobierno. Él mismo ha tenido una vida difícil, experimentando violencia en el hogar, pero se enfoca en ver lo positivo y apoyar a otros jóvenes que enfrentan violencia familiar para hacer valer sus derechos.  Isaac dice: «El trabajo del CDH es cambiar familias. Está cambiando la vida de los jóvenes. Está cambiando el entorno donde viven los jóvenes».

Cuando los huracanes Eta e Iota devastaron Honduras en noviembre del 2020, agravando los impactos de la pandemia del COVID-19, los jóvenes del CDH inmediatamente se preocuparon por la alta probabilidad de mayor corrupción. Les preocupaba que el dinero oficial de la ayuda humanitaria del gobierno, en lugar de llegar a quienes lo necesitaran, pudiera ser un blanco fácil para los funcionarios corruptos. En ese momento, la Administración de Honduras estaba plagada de denuncias de corrupción y